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Revista DOCUMENTOS |
Diciembre 2002 |
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ISSN 2013-1216
RADIOGRAFÍA IMPOSITIVA DE ESPAÑA EN LA SEGUNDA MITAD DE LA DÉCADA DE LOS 90
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Manuel
Palencia-Lefler Ors
Doctor
en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Autónoma de Barcelona
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España
es un país de alta presión fiscal sobre sus contribuyentes por razones del
crecimiento económico acelerado vivido desde 1980 y sus necesidades de
financiación pública. También, esta presión fiscal es la que es, en la
medida que el Estado –y las Autonomías–
no han conseguido unos niveles de confianza razonables con las economías
particulares de los ciudadanos. Por ello,
la hacienda pública es reconocida por los contribuyentes como un ente
recaudador en su máxima expresión, lejos de la ambigüedad con la que se
presenta en otros países. Respecto a España, además, hay que tener en cuenta la diversidad de fuentes recaudadoras de impuestos directos e indirectos, en diversas haciendas autonómicas, que llegan a la máxima expresión respecto a las Comunidades Autónomas forales del País Vasco y Navarra que cuentan con la capacidad normativa y recaudadora de todos los impuestos. Al resto de comunidades les han sido cedidos los impuestos más pequeños y su recaudación, aunque el Estado central se reserva los más importantes. Aún así, desde 1997 se ha procedido a descentralizar partes porcentuales de algunos impuestos como el IRPF –no su recaudación sino su distribución– y es voluntad de algunas autonomías continuar esta línea hasta llegar al límite que permita no romper la caja única del Estado. 1 La
presión fiscal se ve también acentuada por los impuestos municipales,
directamente gestionados por las haciendas de cada municipio, con impuestos de
diferente carga impositiva. La naturaleza de este tipo de impuesto no es
relevante en cuanto al interés de este capítulo y por eso no serán tratados
en este contexto. La
recaudación de los grandes impuestos ascendió a 102.892 millones de euros
respecto al año 1998, teniendo en cuenta tanto los impuestos directos (Renta,
Sociedades, Patrimonio, Sucesiones y Donaciones) como los indirectos (IVA,
Transmisiones Patrimoniales, Actos Jurídicos Documentales, Especiales, etc) y
las Tasas y otros ingresos.
Fuente:
Elab. propia, basado en Recaudación
y Estadísticas de la reforma tributaria, 1988-98. Mº Economía y Hacienda (1999) Porcentualmente,
el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) es el más importante
en cuanto a importe recaudado (32.530 millones de euros) y contribuyentes
afectados (14’6 millones de personas), y representa un 66% de la recaudación
de los impuestos directos (o un 32% de la totalidad de impuestos). Le
sigue el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) que recaudó 28.915 millones
de euros sobre las diferentes operaciones mercantiles afectadas, aunque las
devoluciones representaron 9.036 millones de euros. El IVA representa,
porcentualmente el 57% de los impuestos indirectos (o un 28% de la totalidad
de impuestos). Le
sigue en importancia el Impuesto de Sociedades (IS), que recaudó aquel mismo
año casi 15.000 millones de euros. Una cifra similar recaudaron los impuestos
especiales indirectos como los hidrocarburos, los alcoholes y el tabaco, la
cerveza y la electricidad, entre otros. |
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Fuente:
Elab. propia, basado en Recaudación
y Estadísticas de la reforma tributaria, 1988-98. Mº Economía y Hacienda (1999) |
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A
continuación, unos datos más concretos de cada uno de estos impuestos,
concretados por Comunidades Autónomas, y en los que, a pesar de no poder
desagregar alguno de los impuestos importantes por autonomías, se distingue
claramente las comunidades que aportan más riqueza, como es, por encima de
todas, Cataluña.
(1)
Hay que tener en cuenta 72 millones de pesetas en cifra negativa de otros
impuestos directos. Fuente:
Elab. propia, basado en Recaudación
y Estadísticas de la reforma tributaria, 1988-98. Mº Economía y Hacienda (1999)
(2) Hidrocarburos, labores de tabaco, alcoholes, cerveza, electricidad, determinados medios de transporte, productos intermedios.
(3) Renta tráfico exterior, primas de seguros, cotización de productos
azucareros, y otros.
Fuente: Elab. propia, basado en Recaudación
y Estadísticas de la reforma tributaria, 1988-98. Mº Economía y Hacienda (1999) Deben
destacarse las comunidades forales del País Vasco y Navarra, con capacidad
normativa y de recaudación sobre todos los impuestos, que consiguieron unos
ingresos de 6.626 millones y 1.807 millones de euros respectivamente, aunque
eso no indica un grado de riqueza especial, sobre todo respecto a Navarra. Respecto al Impuesto de Patrimonio, uno de los más
importantes en cuanto a la presente obra y sus intereses, y en consonancia con
las mismas fuentes, deben destacarse las diferencias de riqueza declarada
entre las diversas autonomías, sobre todo con respecto a Cataluña y el resto
de
Comunidades Autónomas.
En
cuanto al Impuesto de Sucesiones y Donaciones, su recaudación en el conjunto
de impuestos es muy pequeña, 1.000 millones de euros, un 2% en el conjunto de
impuestos directos. Madrid es la comunidad con el porcentaje más importante
del conjunto de Comunidades Autónomas –un 22%– seguida de Cataluña con
un 21%. Respecto
a los impuestos indirectos de Transmisiones Patrimoniales y de Actos Jurídicos
Documentales, controladores del tráfico de bienes entre contribuyentes, suman
una recaudación de 4.481 millones de euros, no llega al 9% del total de
impuestos indirectos (o un 4% en el conjunto impositivo global). Cataluña
mantiene su tónica superior en el conjunto de autonomías recaudando un
22’5% de estos impuestos. Un
análisis no exhaustivo de los datos expuestos permite afirmar que, respecto a
la fiscalidad impositiva de las Comunidades Autónomas, existen tres grandes
grupos diferenciados. Por un lado, las comunidades de Cataluña y Madrid, con
un alto nivel de riqueza declarada, tanto respecto a bienes individuales como
corporativos, con un tráfico de operaciones civiles y mercantiles importante.
Otro grupo lo integran el grueso de Comunidades Autónomas con un nivel de
riqueza medio como es el caso de la comunidad Valenciana, País Vasco, Andalucía,
y en menor medida, Galicia y Castilla León. El resto de comunidades, con La
Rioja a la cola, forman un grupo de Comunidades Autónomas con diferentes
niveles de riqueza pero a gran distancia del primer grupo. Breves referencias al Impuesto de la Renta de las
Personas Físicas (IRPF) Se
presentan a continuación algunos datos referidos al IRPF con el objetivo de
delimitar la figura del contribuyente español, analizando superficialmente su
riqueza declarada.
2
Eso puede
permitir conocer algunos datos sobre las bolsas de riqueza actuales, datos
esenciales para los especialistas en fundraising a la hora de
planificar la búsqueda de donantes, tanto de los grupos de pequeños donantes
como de los grandes donantes. Los
datos referidos para este breve análisis son del año 1996. En cuanto al número
de declarantes españoles del IRPF debe indicarse que la cifra total ha
llegado, en el ejercicio fiscal de 1996, a 14.657.443 contribuyentes. El
crecimiento acumulado desde 1986 es importante ya que, en aquel ejercicio
fiscal, el número de declarantes fue tan sólo de 7.895.805. Destaca
el hecho que el 80% de los rendimientos económicos de los contribuyentes españoles
proviene de rentas del trabajo por cuenta ajena y que afecta al 86% de la
población. Los más de 150.602 millones de euros de rendimientos declarados
por este concepto configuran, a grandes trazos, la figura del contribuyente
español. Otros rendimientos económicos obtenidos en actividades
empresariales y profesionales tienen un carácter minoritario en el conjunto
de la declaración del impuesto. Los
datos siguientes pueden ayudar a comprender la realidad impositiva española
en cuanto a las personas físicas. |
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En millones de pesetas. Fuente: Elab. propia según datos del Documento de Trabajo 9/98 Las principales magnitudes del IRPF en 1996. DG Tributos. Mº
de Economía y Hacienda (Mayo 1998) Respecto
al capital inmobiliario, más de 9 millones y medio de contribuyentes
declararon bienes inmuebles propios, cifra que representa un 65% de los
declarantes del impuesto. Este hecho es una característica definitoria del
perfil del contribuyente español, más ligado al concepto de propiedad de los
bienes inmuebles propios que a la figura del arrendatario, aspecto que lo
diferencia sustancialmente de otros países de la órbita anglosajona. A pesar
de ello, este capítulo impositivo no supuso unos ingresos para hacienda,
dadas las especiales características incentivadoras para la compra de la
vivienda impulsadas desde los diferentes gobiernos. En cuanto a los ingresos
de rentas obtenidos de arrendamientos de bienes propios, más de un millón de
contribuyentes declararon unos rendimientos netos de 4.407 millones de euros. Es
necesario tener en cuenta que los datos declarados respecto al capital
inmobiliario son sustancialmente inferiores a los reales, tanto desde el punto
de vista de las valoraciones catastrales respecto a la propiedad, como desde
la no-declaración de contratos de alquiler respecto a los bienes arrendados. De
una base liquidable del impuesto superior a los 192.771 millones de euros, la
cuota líquida de recaudación ascendió, en el ejercicio 1996, a 29.518
millones de euros, aunque quedó minorada hasta los 23.493 millones de euros
por el efecto de las devoluciones. Debe indicarse que el ejercicio 96 aún
sufrió de unas retenciones intencionadamente superiores en las nóminas de
los trabajadores, hecho que ocasionó un 70% de declaraciones con derecho a
devolución.
3 A
continuación, se exponen unos datos del IRPF, del mismo ejercicio fiscal,
presentados según los tramos de la base liquidable del impuesto con el
objetivo de detectar, cuantitativamente, las bolsas de riqueza de la ciudadanía
española, teniendo en cuenta que son una referencia exclusiva a los
ciudadanos con ingresos brutos superiores a 6.626 euros y que han presentado
la declaración. El gran grueso de la tercera edad y los jóvenes, y buena
parte de los ingresos producto de la economía sumergida no quedan reflejados
en el siguiente cuadro. |
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Fuente:
Recaudación y Estadísticas de la reforma tributaria, 1988-1998. Mº Economía y Hacienda (1999) |
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Una
primera lectura debe permitir diferenciar tres grandes grupos de
contribuyentes. Por una lado, los que su base liquidable está comprendida
entre 0 y 18.000 euros (0-3 millones de pesetas en la tabla). Por otro, una
franja intermedia que comprende aquellos contribuyentes con bases liquidables
entre 18.000 euros y 60.000 euros (3-10 millones de pesetas), que coincide,
sociológicamente, con la clase social media y la clase social media alta. Y
finalmente, una franja con bases liquidables superiores a los 60.000 euros. A)
Respecto al tramo de 0 a 18.000 euros de base liquidable hay que
afirmar que representa el 80% del volumen de declarantes y un 53% de la cuantía
económica global, es decir, 102.409’6 millones de euros. El mayor número
de contribuyentes y cuantía se distribuye en el tramo de 6.000—12.000
euros, con un 40% de declarantes y 50.602 millones de euros. Como en cualquier
país de desarrollo económico reciente, la gran mayoría de la población no
tiene la gran mayoría de la riqueza, sin que ponga en duda el notable
esfuerzo que ha hecho España en los últimos veinte años del siglo XX en el
reparto de una pequeña parte de esa riqueza entre la clase media baja, sobre
todo respecto a los ciudadanos entre los 25 y los 40 años de edad. En este gran grupo de contribuyentes se focaliza la mayor parte de la
gente trabajadora con pocos ahorros y que, como se dice vulgarmente, viven al
día. Desde esta perspectiva, la búsqueda de grandes donantes se presenta difícil
en este tramo de contribuyentes. B)
El tramo de 18.000—60.000 euros representa el 19% del volumen de
declarantes y un 39% de la cuantía económica, concretamente 75.903 millones
de euros. El grueso central del tramo lo ocupan los contribuyentes entre
18.000 y 30.000 euros, que representan un 14% del global de declarantes y
39.156 millones de euros. Este grupo representa la clase social media y la clase social media
alta del país, con un número elevado de profesionales y directivos de
empresa así como de gran parte del colectivo de trabajadores autónomos. El
nivel de ahorro es más importante que en el grupo anterior, pero la finalidad
del ahorro está ligada a los bienes considerados primordiales (la hipoteca de
la primera vivienda, los estudios de los hijos) o a los bienes aspiracionales
(segunda residencia, vacaciones) dejando poco espacio a la filantropía. Los
ciudadanos españoles no han consolidado, por ahora, los niveles de bienestar
individual y familiar de otros países, dado el corto período de bonanza económica
vivido en España. Sus objetivos, pues, pasan por conseguir ese bienestar
personal. C)
El tercer tramo, que lo forman aquellas bases liquidables del impuesto
superiores a 60.000 euros, representa únicamente un 1% del volumen de
declarantes y un 8% de la cuantía, es decir, 15.000 millones de euros. El
grueso central del tramo lo ocupan los contribuyentes entre los 60.000 y los
150.000 euros, concretamente 126.000 declarantes en toda España y que cuentan
con unos rendimientos netos declarados de 10.240 millones de euros. Los tramos superiores, como son las bases liquidables entre los 150.000
y los 450.000 euros, cuentan con 13.602 contribuyentes con unos rendimientos
globales de 3.012 millones de euros. Y los que han declarado cifras superiores
a los 450.000 euros han sido 1.389 declarantes, con unos rendimientos netos de
1.204 millones. La concentración de riqueza en manos de pocas personas, característica
de la historia humana en todos los países y culturas desde tiempos
ancestrales, se hace evidente en este tramo de contribuyentes y se acentúa, aún
más, cuando el contribuyente cuenta, además, con patrimonio familiar o
social complementario. En
cualquier caso, el breve análisis cuantitativo presentado es insuficiente
para un estudio avanzado de captación de fondos ya que necesita de un análisis
cualitativo paralelo que permita llegar al nombre y apellido del
contribuyente, hecho extremadamente difícil en España, dadas sus especiales
características. Sea por las razones que sea, los ciudadanos españoles no
demuestran su riqueza y no les interesa que se les reconozca públicamente esa
característica, al contrario de lo que pasa en los EUA y otros países
occidentales. Eso hace difícil la búsqueda de grandes donantes. Breves referencias al Impuesto de Patrimonio De
manera complementaria al IRPF, el Impuesto de Patrimonio puede ofrecer datos
significativos de la riqueza en España. Es necesario tener en cuenta que es
un impuesto irreal, ya que presenta unas diferencias demasiado importantes
entre los importes de los bienes declarados y los precios de mercado de estos
bienes. Es
un impuesto de reciente creación –fue implantado en el ejercicio fiscal de
1992– y tienen obligación de rendir cuentas patrimoniales aquellos
contribuyentes con base imponible superior a los 102.410 euros, así como
también aquellos que tienen bienes o derechos con un valor superior a 602.409
euros. Respecto al ejercicio fiscal de 1996, 824.911 contribuyentes
presentaron la declaración del impuesto. A continuación, unos datos que
reflejan los tramos de la base imponible. |
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Fuente:
Recaudación y Estadísticas de la reforma tributaria, 1988-1998. Mº Economía y Hacienda (1999) Casi
un 60% de los contribuyentes españoles declaran un patrimonio entre 120.000 y
300.000 euros, y un 23% entre 300.000 y 1,5 millones de euros. Únicamente
11.177 personas han declarado un patrimonio entre 1,5 y 6 millones de euros.
Las cifras se reducen respecto a patrimonios superiores, con 835 ciudadanos
con patrimonios entre 6 y 30 millones de euros. Únicamente 39 personas en
toda España declaran un patrimonio superior a los 30 millones de euros. El
valor económico de la cuantía de bienes patrimoniales declarados en aquel
ejercicio fiscal asciende a 253.012 millones de euros, aunque el sistema
propio del impuesto reduce la base liquidable a 162.650 millones, y la cuota a
ingresar por parte de los contribuyentes representa únicamente 672,6 millones
de euros. A
continuación, unos datos más concretos que permiten analizar el tipo de
bienes patrimoniales, entre los cuales destaca, por encima de todos, los
bienes inmuebles de naturaleza urbana, declarados por el 94% de los
contribuyentes, con una cifra de 88.554 millones de euros. |
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Fuente:
Elab. propia, basado en Recaudación
y Estadísticas de la reforma tributaria, 1988-98. Mº Economía y Hacienda (1999) A
destacar, también, los depósitos en entidades financieras, valor patrimonial
declarado por el 93% de los contribuyentes del impuesto y que representa casi
el 15% de la cuantía total, con más de 36.000 millones de euros. Al mismo
tiempo, las acciones y participaciones en capital social o fondos propios de
sociedades y fondos negociados, y de entidades jurídicas no negociados,
conforman el resto del grueso patrimonial del contribuyente español, con una
cifra que supera los 72.000 millones de euros. Es
importante destacar, a pesar de que las cifras no son importantes en el
conjunto, los más de 9.000 ciudadanos con grandes rentas temporales o
vitalicias con un patrimonio superior a los 325 millones de euros, así como
también los más de 18.000 contribuyentes con derechos reales de uso y
disfrute valorados en más 650 millones de euros, y que se añaden a buena
parte de los 36.000 millones de euros mencionados previamente invertidos en
depósitos en entidades financieras. Es
bueno hacer referencia, nuevamente, a la irrealidad del Impuesto de
Patrimonio, un impuesto que grava unos bienes –sobre todo los
inmobiliarios– que no tienen una justa valoración económica en relación
con su precio de mercado, valoración de mercado que es la que el ciudadano
tiene en cuenta y valora en su patrimonio. Por ello, esta circunstancia
permite indicar que las cifras globales del impuesto deberían ser
revalorizadas, como mínimo, en un 70%. Así,
la cifra de 204.466 españoles con un patrimonio superior a los 300.000 euros
para el año 1996, los más buscados por la banca privada nacional y
extranjera, puede verse aumentada hasta las 300.000 personas para el año 2001
dado el fuerte incremento de individuos con patrimonio medio y medio alto de
los últimos años. Y aún así, la consultora privada BSN-Banif, del grupo
del BSCH, dobla la cifra oficial del Ministerio de Hacienda y la aumenta hasta
los 600.000 individuos, es decir, 600.000 clientes potenciales para la banca
privada de patrimonios superiores a los 300.000 euros. El volumen potencial de
riqueza y patrimonio español puede considerarse de 192.000 millones de euros
para el año 2001, aunque oficialmente sólo se reconoce una pequeña parte.
Con absoluta seguridad, las cifras que gestionan los bancos gozan de mayor
precisión y se acercan con mayor rigor a la realidad patrimonial española. |
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1
En términos generales, y respecto al año 1996, los ingresos fiscales en España,
medidos en dólares por habitante, fueron de 5.018, mientras que la media de
los países de la OCDE fue de 8.347 dólares, y la de los países de la Unión
Europea de 10.390 dólares por habitante. 2
Es importante destacar la importante cifra que supone para España la economía
sumergida, unos bienes y servicios sin ningún control económico que
desdibujan, con total seguridad, las políticas macroeconómicas de España y
su realidad. 3 Dicho efecto perverso se ha visto disminuido sustancialmente en los siguientes períodos impositivos de 1997 y 1998.
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