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Revista DOCUMENTOS |
Junio 2001 |
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ISSN 2013-1216
LA "RESPONSABILIDAD SOCIAL" DE LA EMPRESA
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Manuel
Palencia-Lefler Ors
Doctor
en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Autónoma de Barcelona
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Bob Reid, presidente de Shell UK Ltd., afirma que “ser socialmente responsable es un buen
negocio, y simultáneamente, el buen negocio es ser socialmente responsable”.
Así, la responsabilidad social puede manifestarse, en la práctica, cuando la
empresa apoya las iniciativas de los jóvenes empresarios; cuando se colabora
en el desarrollo y fomento de actividades artísticas; cuando se promueve la
educación con objeto de propiciar el desarrollo laboral; cuando se acentúan
los esfuerzos por preservar el medio ambiente y mejorar el nivel de vida; y un
largo etcétera. Puede
afirmarse, entonces, que la empresa asume su responsabilidad social no
únicamente cuando actúa correctamente como entidad empresarial sino,
además, cuando interviene activamente en el desarrollo de su comunidad,
liderando la cultura, apoyando la educación o favoreciendo políticas de
bienestar social. De todas formas, hay que tener en cuenta que no basta con
parecer responsable sino que, además, hay que serlo. Únicamente cuando
existe un equilibrio entre los intereses públicos y los de la empresa, ésta
se considera socialmente responsable y adquiere la confianza y la credibilidad
del público.
Claro está que pocas empresas están en esta tesitura. ¿Cómo ejercen,
entonces, estas empresas su responsabilidad social a las puertas del s.XXI?.
Básicamente, existen tres modelos bien diferentes:
· Consideran
que la actividad de responsabilidad social se justifica si se obtienen
beneficios económicos directos para la organización. Así, cuando encuentran
la forma y la manera, la ejercen.
· Se
preocupan de las consecuencias que tienen sus actividades ante otros grupos
ajenos a la organización (p.ej. atendiendo las cuestiones mediombientales),
una actitud de responsabilidad pública de la empresa con sus públicos.
·
Se
interesan en la resolución de problemas sociales no necesariamente conectados
con la empresa, en una actitud claramente filantrópica. En este sentido, la
percepción que tiene el público de las actividades de la empresa adquiere
una mayor credibilidad. Cualquiera
de las tres posturas es óptima si se ejerce en el contexto de una filosofía
empresarial responsable y bien programada. Estrategias
de RR.PP. para hacer efectiva la “responsabilidad social” Con
objeto de conseguir un grado de aceptación pública aceptable, las empresas
desarrollan estrategias persuasivas de relaciones públicas que
responden a un planteamiento político o filosófico de la empresa. Para hacer
efectiva la “responsabilidad social”, algunas empresas utilizan técnicas
como el mecenazgo o herramientas
jurídicas como la fundación, en
este último caso, como persona jurídica paralela a la empresa y creada para
responder a fines de interés general. Ambas estrategias asumen la “responsabilidad
social” de la empresa sobre temas no necesariamente vinculados con los
productos, servicios o intereses de la propia empresa. Así,
la fundación es una de las mejores manifestaciones de lo que hoy se entiende
por relaciones públicas, es decir, como una filosofía gerencial que
responde a una responsabilidad social asumida por la persona natural o
jurídica que la lleva a cabo. La fundación, herramienta jurídica que
permite a la empresa realizar actuaciones de mecenazgo, es una respuesta a la
responsabilidad social por la que se siente llamada. La fundación se
presenta, así, como una actividad en favor del público, alejada de cualquier
implicación con las actividades que habitualmente desarrolla la empresa
fundadora. Como consecuencia, la fundación contribuye a aumentar la
credibilidad de la organización, y también a crear una imagen pública más
aceptable. Otras
estrategias empresariales están haciendo su aparición en los últimos 10
años. Se trata de la participación directa del personal de la empresa en la
responsabilidad social de ésta. Quién mejor que los responsables del trabajo
productivo para llevar a cabo actuaciones socialmente responsables. Con total
seguridad, este tipo de políticas de consenso tienen el éxito asegurado en
un futuro a medio y a largo plazo, siempre que cuenten con un adecuado
planteamiento y una estricta programación de objetivos. Implicación
del marketing en la “responsabilidad social” También
se desarrollan estrategias que asumen la “responsabilidad social” de la
empresa sobre temes vinculados con los productos o servicios propios, que
inciden de una manera evidente en el campo del marketing. Es el llamado
Marketing Social Corporativo, una filosofía empresarial aparecida en los EUA
hace más de 35 años y que ha tenido una cierta influencia en los círculos
empresariales españoles desde principios de 1990. También es conocido como marketing
con causa, aunque algunos expertos afirman que no son sinónimos sino que
es una modalidad del marketing social, y otros afirman que es una falacia, ya
que todo marketing tiene causa.
Sin
duda alguna, en los próximos años asistiremos a la progresiva asimilación
del concepto de “responsabilidad social” por parte de la mayoría de
empresas de todo el mundo. Irá tomando cuerpo gradualmente en el si de los
diferentes consejos de administración e incluso en órganos intermedios de
decisión según la madurez de sus responsables. Aquellas empresas que apoyen
causas de interés social o cultural, utilizando estrategias de relaciones
públicas o claramente de marketing y ventas, serán más apreciadas por
los clientes, siendo este tipo de actuación cada vez más frecuente y
necesaria. La actitud socialmente responsable de una empresa “convierte” a
todos sus públicos en sus más fieles seguidores. |
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