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Revista DOCUMENTOS |
Diciembre 2008 |
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ISSN 2013-1216
EL BALANCE SOCIAL Y LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL
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Manuel
Palencia-Lefler - Clara Uribe
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Suele ser habitual confundir Existen otras publicaciones corporativas que aparentemente pueden parecer
iguales al Balance Social, tales como el “Informe de Responsabilidad Social
Corporativa” o la “Memoria de Sostenibilidad”, entre otras denominaciones o
formatos. Pero aunque tienen objetivos funcionales similares, sus objetivos de
comunicación son distintos y no deben sustituir al Balance Social ni a Así, el objetivo
principal de toda publicación corporativa en el ámbito de las relaciones
públicas financieras se concentra en proporcionar la información anual más
relevante sobre la organización a una selección de públicos internos y
externos. En especial, merecen especial atención los socios y accionistas,
aunque la utilidad de este tipo de
publicaciones va mucho más allá. Tanto el Balance Social como En cuanto al Balance
Social cabe indicar que tiene su antecedente en el “social audit”
norteamericano, en los años 60, que preconizaba que la empresa debía estar
atenta a dos cosas: a su plan social interno y a su impacto en el medio
ambiente externo. En esa época, distintos grupos sociales se opusieron a la política de
industrialización y explotación de los recursos naturales de las empresas,
haciéndolas responsables de la crisis social que atravesaba el país. Así, y
bajo el concepto de Responsabilidad Empresarial y la denominación de Auditoría
Social (“social audit”), se pretendía “cuantificar” en términos monetarios los
beneficios y perjuicios sociales directamente relacionados con las políticas
laborales (IDEA, 2001:12). Es
importante destacar que el concepto de Balance Social se hace extensivo
exclusivamente a las empresas, entendiendo que la administración pública y las
entidades sin ánimo de lucro (primer y tercer sector) tienen asumido como
propio el concepto de “social”. Éstas existen sólo para cumplir una misión
“social” y no individual o personal de sus miembros. Además, los directivos,
empleados, funcionarios y la propia ONL o entidad pública, renuncian a
cualquier tipo de ganancia o beneficio personal en pro de la misión de la
organización. Todo lo contrario que en el contexto de la empresa, donde los
accionistas invierten un dinero privado para poder obtener un beneficio
esperado, en ocasiones, lejos de lo “social”. A partir de 1980
empezó a utilizarse la técnica del Balance Social en el contexto de las
empresas, entendida como la presentación pública de las metas y actividades de
la empresa orientadas al bien social. (1)
En ese sentido, el Balance Social puede considerarse “una herramienta de la
política empresarial que permite evaluar cuantitativa y cualitativamente el
cumplimiento de la responsabilidad social de la empresa en términos de activos
y pasivos sociales en sus ámbitos interno y externo, durante un período
determinado y frente a metas de desempeño definidas y aceptadas previamente,
con fines de diagnóstico del clima laboral y social, información, planeamiento
de su política social y concertación con los diversos sectores con los cuales
la empresa se relaciona” (IDEA, 2001:11). Tiene la función, pues, de reunir y
sistematizar información correspondiente a la dimensión social de la empresa,
mediante unos indicadores plausibles que presentan inequívocamente dicha dimensión
social. Es pues, en cuanto a rigor y análisis de los hechos privados y públicos de la
organización, una técnica excelente. Así entonces, debería realizarse una clarificación sobre el adjetivo
“social”: ¿qué es lo social en la empresa?. Como afirma Parra de Luna
(1980:79), “la empresa es una organización motivada en su origen y
funcionamiento por una serie de categorías sociales para producir algo
extremadamente complejo que debe ser consumido por esas mismas categorías
sociales. Lo que es social, por tanto, sólo puede ser definido, en principio, a
partir de la consideración global de lo que se produce y de a quién le afecta
lo producido”. La concepción de lo social así entendida no coincide con lo que
por social se entiende habitualmente. Así, se entendería igual de social las
becas de estudios concedidas a los hijos de los empleados, que la distribución
lógica de beneficios empresariales entre sus propietarios o la dotación
destinada a amortizaciones con objeto de que la empresa pueda continuar. Es decir,
mientras que las becas satisfacen la necesidad de conocimiento, los dividendos
y las amortizaciones satisfacen las necesidades de riqueza material y seguridad.
Todas satisfacen necesidades sociales. (2) |
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La verdad es que existen empresas que entienden que toda su realidad es
social y no ven la necesidad de publicar un documento específico denominado
“Balance Social” ya que todos los valores de la empresa, incluidos los
sociales, se ven reflejados en el documento ad hoc, Volviendo a la cuestión de los indicadores cabe afirmar que el Balance
Social ha sido utilizado, comúnmente, para diagnósticos
de situación en el ámbito de la calidad de vida laboral, junto a las
auditorías de gestión de las condiciones de trabajo de una organización. Así,
el Balance Social podría definirse (Gil Fisa, 2004:2) como “un sistema de
diagnóstico que integra los estudios analíticos que aportan información parcial
sobre la situación social y económica de la empresa, incluyendo las condiciones
de trabajo... la recapitulación de una serie de datos que permiten apreciar la
situación de la empresa en el dominio social. El balance social, por tanto,
cuantifica los datos sociales de la empresa, tal como el balance financiero
cuantifica el estado de gestión de la tesorería de la misma.” Siguiendo con los
principios aportados por el mismo autor, el Balance Social no puede limitarse a
la acción unilateral de la dirección de la organización sino que el contenido
del mismo debe ser intercomunicado e incluso co-formulado por los diferentes
ámbitos sociales de la empresa. De la misma manera, el Balance Social tendría
que registrar el sistema de valores culturales y sociales de la empresa (salud,
seguridad, justicia social, poder, autorrealización, etc.) bajo un patrón
universal de referencia para ejercer su función evaluadora. Debería, pues,
garantizarse la calidad de la información del documento resultante, ya que una
empresa no puede estar gestionada y dirigida si no posee un sistema de
información social satisfactorio. |
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Gil Fisas (2004:8) |
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Respecto a los datos resultantes del Balance Social cabe indicar que se
espera de ellos que sean cifrables, aunque en ocasiones el formato final no sea
cifrable por causas comunicativas obvias. Lo que sí es imprescindible es que
dichos datos representen las áreas más relevantes de las relaciones entre la
empresa y su entorno, presentando los costes y los beneficios de cada una de
ellas, confrontándolos con los presupuestos previamente definidos,
presentándolos en términos de déficit o superávit. Además, el Balance Social debe presentar la
información de las distintas ediciones anuales de forma comparada, con los
parámetros necesarios para la correcta comprensión del lector. De esa manera,
la comparación con otros períodos, de pasado y/o de futuro, puede justificar
y/o comprometer a la organización con sus objetivos sociales. Bien es cierto que la información en formato
narrativo también puede lograr cotas de trascendencia pero nunca logrará
alcanzar a la información que se sustenta en cifras, y aún más, que marca
tendencias pasadas y/o futuras. Para ello, cabe recordar que será siempre
necesario la inclusión de comentarios que expliquen las causas de dichas variaciones.
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Bibliografía
Gil Fisa, A. (2004): Tipos de indicadores para
el balance social de la empresa. Nota Técnica de Prevención 305. Ministerio
de Trabajo y Asuntos Sociales. Gobierno de España. Madrid.
http://www.mtas.es/insht/ntp/ntp_305.htm Grunig,J.& Hunt,T.(2000): Dirección de
Relaciones Públicas. Barcelona: Gestión 2000. IDEA-Instituto para el Desarrollo Empresarial de Lucaso, A. (1997): Midttun, A. & Granda, G. (2007): Innovación y responsabilidad social
empresarial. Forética. Palencia-Lefler, M. (2008): 90 Técnicas de Relaciones Públicas. Barcelona: Ed. Bresca Parra de Luna, F. (1980): Balance Social y
Progreso Empresarial. Madrid: Ed. Cirde. Seitel, F. (2002): Teoría y Práctica de las
Relaciones Públicas. Madrid: Prentice-Hall. Wenceslao Ibañez, J. (2003): Balance social y
comunicación corporativa. Comunicación. V Foro de Investigación en
Comunicación: |
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NOTAS DE PIE (1) En 1977, Francia ofrece la primera definición legal europea de Balance Social, que lo hacía necesario y obligatorio para las empresas con más de 300 empleados, tratándolo como un instrumento de información global retrospectiva, mediante el uso de ciertos indicadores referidos básicamente al ambiente social interno. (2) El tipo de indicadores sufrió una lenta evolución desde los años (3) De alguna manera, los públicos internos tendrán mayor interés en aquellas informaciones de políticas sociales que les afectan directamente como empleados o directivos, mientras que los públicos externos concentrarán un mayor interés en las informaciones técnicas económicas que reflejan la política financiera de la empresa. |
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